Triplica tu cosecha de tomates con estos 3 trucos fáciles
Raíces más fuertes, mejor alimentación y un ingrediente secreto que ya tienes en casa.
¿Tus plantas de tomate solo te dan unos cuantos frutos cada año? ¿O los tomates que cosechas no tienen buen sabor? No estás sola. Pero con unos cuantos trucos sencillos, puedes cambiarlo todo.
No necesitas productos caros ni tierra especial. De hecho, probablemente ya tienes todo lo que necesitas en tu cocina o jardín.
Ya sea que plantes tomates cherry en una maceta o tomates grandes en una cama elevada, estos tres trucos ayudarán a que tu planta crezca más fuerte, dé más frutos y tenga un sabor mucho más rico. Muchas personas dicen que estos métodos les ayudan a duplicar o hasta triplicar su cosecha.
Vamos paso a paso.
1. Planta acostado para tener más raíces
Este truco puede parecer raro al principio, ¡pero funciona muy bien! En lugar de plantar el tomate de forma vertical, como se hace con casi todas las plantas, lo vas a plantar acostado, en una zanja poco profunda. Solo dejas afuera las hojitas de arriba.
Este método se llama plantar en zanja, y aprovecha algo único de los tomates: pueden echar raíces a lo largo del tallo si está bajo tierra. Cuanto más tallo esté enterrado, más raíces va a producir—y eso significa una planta más fuerte.
¿Por qué funciona?
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Más raíces = más agua y nutrientes
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La planta está mejor sujeta en la tierra
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Tiene más energía para producir tomates
¿Cómo se hace?
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Empieza con una plantita joven y sana
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Corta las hojas de la parte de abajo del tallo (deja solo las de arriba)
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Haz una zanja poco profunda, no un hoyo profundo
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Acuesta la planta con cuidado y dobla la parte de arriba hacia arriba
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Cubre el tallo con tierra y deja afuera solo la parte con hojas
Después de unos días, la planta va a seguir creciendo hacia arriba como siempre, pero debajo de la tierra estará formando un sistema de raíces muy poderoso.
Este truco también ayuda si la tierra está fría o si quieres evitar que la planta sufra al trasplantarla.
2. Aliméntalos bien desde el principio
Los tomates son plantas que comen mucho. Si no reciben suficientes nutrientes—especialmente calcio, fósforo y potasio—van a crecer débiles, dar pocos frutos o desarrollar problemas como la pudrición del extremo del fruto.
La clave es alimentarlos bien desde que los plantas y seguir dándoles lo que necesitan durante toda la temporada.
Al momento de plantar:
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Mezcla compost o estiércol bien descompuesto con la tierra
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Si usas macetas, asegúrate de que la tierra tenga fertilizante de liberación lenta
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Puedes añadir cáscaras de huevo trituradas para el calcio o una cucharada de ceniza de madera limpia para aportar potasio y fósforo
Durante la temporada:
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Una vez que la planta empieza a florecer, usa un fertilizante líquido para floración cada 1 o 2 semanas—como uno de los dos que te compartimos más abajo
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Riega bien después de fertilizar para que los nutrientes lleguen a las raíces
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No uses mucho nitrógeno, o crecerán muchas hojas pero pocos tomates
Fertilizantes caseros fáciles:
Opción 1: Plátano + café
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Corta una cáscara de plátano y añade 1 cucharada de café usado
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Déjalo reposar en 2 tazas de agua caliente por 24 horas
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Cuela y riega la planta con ese líquido
Opción 2: Agua con ceniza de madera
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Mezcla 1 cucharada de ceniza (solo de leña natural, sin químicos) con 2 tazas de agua
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Déjala reposar una noche
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Riega la planta durante la etapa de floración
Estas recetas son económicas, fáciles y ayudan a reducir desperdicio en casa.
3. Un ingrediente de cocina que mejora el sabor
Sí, estamos hablando del bicarbonato de sodio. Ese mismo que usas para hornear galletas o limpiar la estufa.
Un poco de bicarbonato cerca de la base de tu planta puede hacer que los tomates tengan un sabor más dulce y menos ácido. ¿Cómo? Porque ayuda a equilibrar el pH de la tierra si está demasiado ácida. Cuando el pH está más estable, los tomates desarrollan mejor sabor.
¿Cómo se usa?
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Espera a que la planta ya esté dando frutos
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Espolvorea entre ½ y 1 cucharada alrededor de la base (¡nunca en las hojas!)
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Repite una vez al mes mientras da frutos
No uses demasiado. Un poquito es suficiente y puede hacer una gran diferencia en el sabor.
🌿 Truco extra: Riega solo en la base
Muchos jardineros nuevos riegan desde arriba, pero eso es un gran error con los tomates. Las hojas mojadas pueden causar hongos, moho y enfermedades como el tizón.
En lugar de eso, riega despacio y directamente en la tierra, cerca de la base de la planta. Si puedes, riega por la mañana, así el exceso de humedad se seca durante el día.
Este tipo de riego ayuda a que las raíces crezcan más profundas y fuertes, lo cual hace a la planta más resistente al calor y a la sequía.
🍅 Preguntas comunes sobre tomates
¿Cada cuánto debo regar mis tomates?
Depende del clima y del tipo de tierra. En días calurosos, tal vez necesites regar todos los días—sobre todo si están en macetas. Revisa con el dedo: si está seco a 2 o 3 cm de profundidad, ya es hora de regar.
¿Puedo plantar tomates en macetas?
¡Claro que sí! Solo asegúrate de usar una maceta de al menos 20 litros con buen drenaje. Usa tierra de calidad y fertiliza seguido. Los tomates cherry o los de tipo patio crecen muy bien en macetas.
¿Qué causa la pudrición en la punta del tomate?
Generalmente es falta de calcio, muchas veces causada por riegos irregulares. Para evitarla, usa cáscaras de huevo trituradas al plantar y riega de forma constante.
Mi planta se ve bien pero no da muchos frutos. ¿Por qué?
Es posible que tenga demasiado nitrógeno. Esto hace que crezcan muchas hojas, pero pocos tomates. Usa un fertilizante que ayude con la floración (con fósforo y potasio, no solo nitrógeno).
¿Los tomates necesitan ser polinizados?
Son auto-polinzantes, pero si están en un lugar cerrado o sin viento, puedes darles un pequeño sacudón cuando estén floreciendo para ayudar.
Pensamientos Finales
Cultivar tomates no es difícil, pero si haces estos tres cambios simples, la diferencia será enorme. Plantar en zanja te da más raíces. Alimentar bien a la planta desde el inicio le da lo que necesita para producir. Y ese toque de bicarbonato… puede hacer que tus tomates sean los más sabrosos que hayas probado.
Con un poco de esfuerzo y unos cuantos trucos caseros, podrías estar cosechando baldes llenos de tomates este verano.