• Heidi Rosen es una escritora especializada en diseño de interiores, proyectos de bricolaje y vida sostenible. Le apasiona crear espacios hermosos y funcionales y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Empieza con plantas fáciles y avanza hasta las que de verdad ponen a prueba tus habilidades

Algunas plantas de interior parecen casi imposibles de matar. ¿Te olvidas de regarlas durante una semana? No pasa nada. ¿Las pones en un lugar que no es perfecto? Muchas veces también lo perdonan. Otras parecen notar en cuanto baja la humedad, la tierra queda mojada demasiado tiempo o las mueves de su ventana favorita.

Eso no quiere decir que seas bueno o malo con las plantas. Algunas plantas son de verdad mucho más fáciles de cuidar que otras.

El truco está en saber por dónde empezar y cuándo estás listo para subir de nivel.

Piensa en el cuidado de las plantas como si fuera un juego. Empieza con plantas que te dejan cometer algunos errores. Poco a poco aprenderás a saber cuándo la tierra necesita agua, qué cambios buscar en las hojas, cuánta luz necesita cada planta y cómo cambiar los cuidados según la época del año.

Cuando aprendas esas cosas, puedes probar plantas que necesitan un poco más de atención.

Incluso las plantas más fáciles tienen algo que no les gusta. Un poto puede perdonar que olvides regarlo, pero demasiada agua puede causarle problemas. Una lengua de suegra puede vivir con poca luz, pero eso no quiere decir que sea el mejor lugar para ella.

También ocurre lo contrario. Una planta que tiene fama de ser difícil puede resultar bastante fácil cuando descubres lo que necesita.

Entonces, ¿en qué nivel estás?

Vamos a empezar con algunas de las plantas de interior más fáciles de cuidar. Después iremos subiendo de nivel hasta llegar a las que pueden poner a prueba incluso a quienes llevan años cuidando plantas.


Plantas de interior fáciles como poto, lengua de suegra, aloe vera, planta araña, lirio de la paz, jade, monstera y anturio junto a una ventana.

Nivel 1: Las plantas de interior más fáciles de cuidar

Estas plantas son perfectas si estás empezando, pero no son solo para principiantes. Muchas personas con años de experiencia también las tienen porque son bonitas, resistentes y no necesitan atención todo el tiempo.

Las plantas de este nivel te permiten cometer algunos errores mientras aprendes lo básico. Cada una tiene también su propio reto. Aprender qué toleran y qué no te ayudará a estar listo para plantas un poco más difíciles.

POTO

El poto es una de las plantas de interior que más perdonan los errores. Crece rápido, se adapta bien a diferentes casas y no necesita unas condiciones perfectas para mantenerse sano.

La parte fácil: Puede soportar algún olvido con el riego y vivir con distintos niveles de luz. También crece bastante rápido, así que es fácil saber cuándo está feliz.

El reto: Demasiada agua es uno de sus mayores problemas. La tierra siempre mojada puede causar hojas amarillas y raíces podridas. Puede vivir con poca luz, pero crecerá más lento y sus tallos pueden quedar más finos.

LENGUA DE SUEGRA

La lengua de suegra tiene fama de ser casi imposible de matar, y hay una buena razón. Sus hojas gruesas guardan agua y le permiten pasar bastante tiempo sin muchos cuidados.

La parte fácil: Tolera la tierra seca, el aire seco de casa y diferentes niveles de luz. Olvidarte de regarla durante un tiempo suele ser mucho mejor que regarla demasiado.

El reto: El exceso de agua puede causar problemas muy rápido. La tierra necesita secarse entre riegos. También puede sobrevivir con muy poca luz, pero crecerá mucho mejor en un lugar más luminoso.

ALOE VERA

El aloe vera es otra planta que prefiere que la dejes tranquila antes que recibir demasiados cuidados. Sus hojas gruesas guardan agua, por lo que es una buena opción si sueles olvidar el riego.

La parte fácil: Necesita poca agua y tolera muy bien el aire seco de casa. Una vez que encuentras un lugar con mucha luz, necesita pocos cuidados.

El reto: La luz es muy importante. Si no recibe suficiente, puede crecer débil, pálido y estirado. La tierra que permanece mojada también puede pudrir las raíces.

PLANTA ARAÑA

La planta araña crece rápido y perdona muchos errores. Cuando está madura, suele producir largos tallos con pequeñas plantas nuevas que puedes separar y cultivar.

La parte fácil: Se adapta bien a las condiciones normales de una casa, crece rápido y suele recuperarse de pequeños errores. También es una de las plantas de interior más fáciles de reproducir.

El reto: Las puntas marrones de las hojas son muy comunes. El aire seco, un riego irregular, demasiado abono o los minerales del agua pueden causarlas. La planta puede estar sana aunque las puntas no se vean perfectas.

LIRIO DE LA PAZ

El lirio de la paz parece más delicado que otras plantas de este grupo, pero tiene una gran ventaja para los principiantes: suele dejar muy claro cuándo necesita algo.

La parte fácil: Cuando necesita agua, sus hojas suelen caer de forma muy visible. Después de regarla, muchas veces vuelven a levantarse. Esto hace que sea más fácil aprender cuándo necesita agua.

El reto: No le gusta quedarse seco una y otra vez. El sol directo puede quemar sus hojas y muy poca luz puede hacer que tenga muchas hojas verdes, pero pocas flores.

PLANTA DE JADE

Una planta de jade puede vivir durante muchos años y, con el tiempo, puede llegar a parecer un pequeño árbol. Sus hojas gruesas guardan agua, así que no necesita riegos frecuentes.

La parte fácil: Al jade le gusta que la tierra se seque entre riegos y no necesita atención constante. Es una buena planta para aprender que no todas las plantas de interior quieren tener la tierra húmeda.

El reto: Necesita bastante luz y una tierra que drene bien. Demasiada agua puede hacer que las hojas se pongan blandas, se caigan y las raíces se pudran. Con poca luz, los tallos también pueden crecer largos y débiles.

MONSTERA

Con sus hojas enormes y sus cortes tan llamativos, la Monstera deliciosa parece una planta difícil de cuidar. En realidad, es una de las plantas tropicales de interior que mejor perdona algunos errores.

La parte fácil: Dale buena luz indirecta y agua cuando la tierra empiece a secarse y puede crecer muy rápido. También suele recuperarse bien de pequeños errores.

El reto: El verdadero reto llega cuando empieza a crecer. Una monstera puede hacerse enorme y necesitar un tutor u otro tipo de apoyo. Con poca luz, las hojas nuevas también pueden ser más pequeñas y tener menos cortes y agujeros.

ANTURIO

El anturio es una buena planta para terminar este primer nivel porque pide un poco más de atención. Si consigues que crezca y dé flores, ya estás usando algunas de las habilidades que necesitarás para el siguiente nivel.

La parte fácil: Los anturios se sienten bien con las temperaturas normales de muchas casas. Con buena luz indirecta y la cantidad correcta de agua, pueden producir sus flores de colores una y otra vez.

El reto: El anturio perdona menos los errores de riego que el poto o la lengua de suegra. No quiere secarse por completo, pero tampoco quiere tener la tierra mojada. Le gusta algo de humedad y, con poca luz, puede producir menos flores.

Cuando estas plantas empiecen a parecerte fáciles, estarás listo para subir de nivel. El siguiente grupo no es imposible de cuidar, pero perdona mucho menos cuando te equivocas con la luz, el agua o la humedad.


Plantas de interior más difíciles como calathea, maranta, monstera adansonii, alocasia, helecho de Boston, orquídea, fitonia y croton.

Nivel 2: Plantas para subir de nivel

Si las plantas del primer nivel ya te parecen fáciles, es hora de probar algo un poco más difícil. Estas plantas no necesitan cuidados imposibles, pero suelen notar más rápido los errores con el agua, la luz o la humedad.

Aquí tendrás que prestar un poco más de atención. La buena noticia es que, cuando aprendes qué necesita cada planta, muchas dejan de parecer tan difíciles.

CALATHEA

Las calatheas tienen algunas de las hojas más bonitas entre las plantas de interior. Sus dibujos, colores y formas hacen que sea difícil resistirse a ellas, pero también tienen fama de ser un poco exigentes.

La parte fácil: No necesitan sol directo y suelen crecer bien con luz indirecta. Si encuentras un lugar que les gusta y mantienes sus cuidados estables, pueden crecer muy bien dentro de casa.

El reto: No les gustan los grandes cambios. La tierra demasiado seca, el aire seco y un riego irregular pueden hacer que las hojas se enrollen o que aparezcan puntas marrones. También pueden ser más sensibles al agua que otras plantas.

MARANTA

La maranta es conocida como planta de oración porque sus hojas pueden cambiar de posición durante el día y levantarse por la noche. Sus hojas de colores la convierten en una planta muy llamativa.

La parte fácil: No necesita mucha luz y suele estar contenta con buena luz indirecta. También puede crecer bastante rápido cuando encuentra un lugar que le gusta.

El reto: Le gusta tener algo de humedad tanto en la tierra como en el aire. Si se seca demasiado, las hojas pueden enrollarse y ponerse marrones en los bordes. El exceso de agua tampoco le sienta bien.

MONSTERA ADANSONII

La Monstera adansonii tiene hojas llenas de agujeros que le dan un aspecto muy especial. Está relacionada con la Monstera deliciosa, pero suele necesitar un poco más de atención.

La parte fácil: Puede crecer rápido con buena luz indirecta y le gusta trepar. Cuando está feliz, produce muchas hojas nuevas y se puede reproducir con facilidad a partir de esquejes.

El reto: Puede sufrir si la tierra permanece mojada demasiado tiempo, pero tampoco le gusta secarse por completo durante largos periodos. Con poca luz puede crecer con tallos largos y pocas hojas. También agradece algo de humedad.

ALOCASIA

Las alocasias tienen hojas grandes y llamativas que pueden hacer que una habitación parezca tropical. También son plantas que dejan bastante claro cuando algo no les gusta.

La parte fácil: Con buena luz indirecta, calor y un riego adecuado, pueden producir hojas nuevas grandes y bonitas durante su etapa de crecimiento.

El reto: Las alocasias prefieren condiciones bastante estables. El frío, el aire seco, demasiada agua o dejar que la tierra se seque demasiado pueden causar hojas amarillas o caídas. También pueden perder hojas y reducir su crecimiento durante los meses más fríos.

HELECHO DE BOSTON

El helecho de Boston puede convertirse en una planta grande y llena de hojas cuando está feliz. El problema es mantenerlo así dentro de una casa.

La parte fácil: No necesita sol directo y puede crecer muy bien en un lugar con buena luz indirecta. Cuando recibe lo que necesita, produce muchas hojas nuevas y crea una planta muy llena.

El reto: No le gusta secarse. Necesita más humedad que muchas plantas de interior y puede llenar el suelo de pequeñas hojas secas cuando el aire está demasiado seco o el riego no es constante.

ORQUÍDEA

Las orquídeas parecen difíciles, pero muchas de las que se venden como plantas de interior son más resistentes de lo que parecen. El verdadero reto es aprender a cuidarlas de una forma diferente a otras plantas.

La parte fácil: Una orquídea Phalaenopsis puede mantener sus flores durante semanas o incluso meses. No necesita riego constante y puede vivir durante muchos años con buenos cuidados.

El reto: Sus raíces necesitan mucho aire y no deben permanecer mojadas. Regarla como una planta normal puede causar raíces podridas. Conseguir que vuelva a florecer también requiere buena luz y las condiciones adecuadas.

FITONIA

La fitonia es pequeña, colorida y perfecta para añadir dibujos y colores a una colección de plantas. También es famosa por reaccionar de forma muy dramática cuando tiene sed.

La parte fácil: Su tamaño hace que sea fácil encontrarle un lugar y no necesita sol directo. Además, te avisa rápidamente cuando la tierra está demasiado seca porque sus hojas se caen de forma muy visible.

El reto: Esa caída dramática significa que tendrás que estar más pendiente del riego. Prefiere una humedad bastante estable y agradece el aire húmedo. Dejarla secar una y otra vez puede dañarla.

CROTON

El croton tiene algunas de las hojas más coloridas que puedes encontrar en una planta de interior. Sus tonos amarillos, rojos, naranjas y verdes pueden hacer que parezca casi una planta de jardín tropical.

La parte fácil: Cuando recibe mucha luz y está en un lugar cálido y estable, puede mantener colores intensos y producir hojas nuevas durante mucho tiempo.

El reto: No le gustan los cambios. Moverlo de sitio, darle poca luz, dejarlo secar demasiado o exponerlo al frío puede hacer que pierda hojas. Necesita bastante luz para mantener sus mejores colores y suele funcionar mejor cuando sus cuidados son constantes.

Cuando puedes mantener felices las plantas de este nivel, ya has aprendido mucho más que simplemente cuándo usar la regadera. Estás aprendiendo a leer las hojas, controlar la humedad, entender la luz y notar pequeños cambios antes de que se conviertan en grandes problemas.

Y esa es la verdadera forma de subir de nivel con las plantas.