• Heidi Rosen es una escritora especializada en diseño de interiores, proyectos de bricolaje y vida sostenible. Le apasiona crear espacios hermosos y funcionales y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Pequeños cambios al planificar, comprar y aprovechar los alimentos pueden ayudarte a gastar menos sin renunciar a lo que te gusta

Comprar alimentos puede ocupar una parte importante del presupuesto familiar, pero ahorrar no significa comprar siempre lo más barato ni cambiar por completo lo que comes. Muchas veces, el ahorro está en comprar de otra manera, reconocer cuándo una oferta realmente vale la pena y aprovechar mejor los alimentos que ya has pagado.

No necesitas seguir todos estos consejos. Empieza con los que funcionen mejor para tu hogar. Incluso unos pocos cambios pueden ayudarte a gastar menos cada mes y, al mismo tiempo, desperdiciar menos comida.

1. Haz una semana para “vaciar la despensa”

Una o dos veces al año, revisa bien el fondo de la despensa, el congelador y los armarios antes de hacer otra compra grande. Saca la pasta, el arroz, las legumbres, las conservas, la carne congelada, las salsas y todos esos ingredientes que poco a poco han quedado escondidos.

En lugar de hacer la compra habitual, intenta preparar comidas con lo que ya tienes y compra solo los alimentos frescos que necesites para completarlas, como verduras, fruta, leche o huevos. Si tienes una despensa y un congelador bastante llenos, quizá puedas retrasar una compra grande durante una semana o incluso más mientras aprovechas alimentos que ya habías pagado.

2. Mira las ofertas antes de decidir qué cocinar

En lugar de decidir primero todas las comidas y después comprar los ingredientes al precio que tengan esa semana, mira las ofertas antes de hacer el menú. Si el pollo, el pescado, las patatas, los tomates u otro alimento que consumes normalmente está a buen precio, puedes preparar una o dos comidas con él.

La clave está en dejar que una buena oferta cambie lo que vas a cocinar, no en comprar algo innecesario simplemente porque está rebajado. Una oferta solo te ayuda a ahorrar si compras algo que realmente vas a utilizar.

3. Planifica comidas que compartan ingredientes

Si necesitas medio manojo de cilantro para una receta, piensa en otra comida que pueda utilizar el resto. Puedes hacer lo mismo con verduras, hierbas, queso, carne, salsas y otros ingredientes que suelen venderse en cantidades mayores de las que necesita una sola receta.

No significa que tengas que comer lo mismo varios días seguidos. Puedes preparar platos completamente diferentes utilizando algunos ingredientes en común y evitar que los restos terminen olvidados en el refrigerador.

4. Compara el precio por unidad

El precio total de un paquete no siempre te dice cuál es la opción más económica. Busca el precio por unidad, que puede indicar cuánto pagas por cada gramo, kilogramo, litro u otra medida.

Esto permite comparar fácilmente marcas y tamaños diferentes. Un paquete puede costar más en total pero contener mucha más cantidad, haciendo que cada unidad resulte más barata.

5. No supongas que el paquete más grande es más barato

Los paquetes familiares parecen una buena oferta, pero un tamaño mayor no siempre significa un precio mejor. Compara el precio por unidad de varios tamaños antes de elegir automáticamente el más grande.

Incluso si el paquete grande cuesta menos por unidad, piensa si realmente utilizarás todo su contenido. Comprar una gran cantidad funciona mejor con alimentos que consumes con frecuencia o que se conservan durante mucho tiempo.

6. Prueba las marcas del supermercado

Las marcas propias del supermercado pueden costar menos que las marcas conocidas, especialmente en productos básicos como harina, azúcar, pasta, arroz, conservas y especias. Compara los ingredientes, la cantidad y el precio antes de decidir.

No tienes que cambiar todas tus marcas favoritas. Prueba una opción más económica en los productos donde la marca no sea tan importante para ti y sigue comprando tus favoritos cuando realmente notes una diferencia.

7. Compara alimentos frescos, congelados y en conserva

Los alimentos frescos no siempre son la opción más económica. Antes de comprar, compara el precio de las versiones frescas, congeladas y en conserva cuando existan varias opciones.

Las frutas y verduras congeladas pueden ser especialmente prácticas porque puedes utilizar solo la cantidad necesaria y guardar el resto. Las conservas también pueden ser una buena opción, dependiendo del alimento, el precio y la forma en que vayas a utilizarlo.

8. Aprovecha las frutas y verduras de temporada

El precio de las frutas y verduras puede cambiar mucho durante el año. Ser flexible con lo que compras te permite aprovechar los productos que son abundantes y tienen mejor precio en cada momento.

No necesitas memorizar un calendario de temporadas. Mira qué productos están a buen precio esa semana y deja que eso influya un poco en lo que compras.

9. Busca los productos rebajados

Muchos supermercados rebajan carne, pan, frutas, verduras, productos lácteos y otros alimentos que necesitan vender pronto. Puedes encontrar buenas oportunidades si vas a consumirlos rápidamente o puedes congelarlos.

Antes de comprar algo rebajado, decide qué vas a hacer con él. Una carne a mitad de precio puede ser una excelente compra si va directamente a la cena o al congelador, pero no si termina olvidada en el refrigerador.

10. Revisa tu cocina antes de hacer la lista

Antes de cada compra, mira rápidamente el refrigerador, el congelador, la despensa y los armarios. Quizá descubras que todavía tienes carne para una cena, varias latas de tomates o verduras que necesitan utilizarse pronto.

Piensa primero en algunas comidas que puedas preparar con esos alimentos y después añade a la lista solamente lo que te falte. Es una versión pequeña y semanal de la idea de “vaciar la despensa”.

11. Haz la lista pensando en comidas reales

Una lista de compras funciona mejor cuando sabes qué vas a cocinar. Decide algunas comidas, comprueba qué ingredientes ya tienes y añade a la lista solamente lo que necesitas para completarlas.

Esto no significa que no puedas comprar aperitivos, postres o algún capricho. La idea es evitar volver a casa con muchas bolsas y descubrir que todavía te faltan ingredientes para preparar la cena.

12. Mira los estantes de arriba y de abajo

Es fácil elegir siempre los productos que están justo delante de los ojos, pero no necesariamente son los más económicos. Mira también los estantes superiores e inferiores y compara productos similares.

Un producto colocado en un lugar muy visible es más fácil de encontrar, pero eso no significa que tenga el mejor precio.

13. No supongas que una exposición especial significa oferta

Los productos colocados al final de los pasillos suelen llamar mucho la atención y pueden parecer ofertas especiales. Algunas veces están rebajados, pero estar en un lugar destacado no significa automáticamente que sean más baratos.

Comprueba el precio y compáralo con productos similares del pasillo normal. Un cartel grande puede llamar tu atención, pero el precio es lo que importa.

14. Haz las cuentas con las ofertas de varias unidades

Ofertas como “2 por 6” o “3 por 10” pueden parecer mejores de lo que realmente son. Calcula cuánto cuesta cada producto y comprueba si necesitas comprar toda la cantidad anunciada para obtener el descuento.

Si utilizas varios, puede ser una buena oportunidad. Si solo necesitas uno, no compres más simplemente porque el cartel te anima a hacerlo.

15. Utiliza cupones para cosas que comprarías de todos modos

Los cupones y descuentos digitales pueden ahorrar dinero cuando se aplican a productos que ya estaban en tu lista o a alternativas que puedes utilizar. Son menos útiles cuando consiguen que compres algo que no pensabas comprar.

Hazte una pregunta sencilla: ¿compraría este producto si no tuviera el cupón? Si la respuesta es no, quizá el descuento esté haciendo que gastes más en lugar de ahorrar.

16. Compra grandes cantidades con cuidado

Los paquetes grandes pueden ser una buena opción para alimentos que duran mucho tiempo y que consumes con frecuencia. El arroz, la pasta, las legumbres, las conservas y algunos productos congelados pueden ser buenos candidatos.

Ten más cuidado con los alimentos que se estropean rápidamente. Un precio más bajo por unidad no sirve de mucho si tienes que tirar parte del paquete.

17. Fíjate en cuánto pagas por la comodidad

Las frutas cortadas, las verduras picadas, el queso rallado, los aperitivos en paquetes individuales y otros alimentos preparados pueden ahorrar tiempo, pero también pueden costar bastante más. Compara el precio con el producto entero o con un paquete más grande para saber cuánto estás pagando por esa comodidad.

Eso no significa que nunca debas comprarlos. A veces ahorrar tiempo merece el precio adicional. Lo importante es que sea una decisión consciente.

18. Prepara algunas cosas desde cero

A veces pagamos más por una mezcla o un producto preparado que contiene ingredientes muy sencillos que ya tenemos en casa. Aprender algunas recetas básicas puede ayudarte a reducir la cantidad de productos preparados que necesitas comprar.

Por ejemplo, un bizcocho básico puede prepararse con solo siete ingredientes comunes: harina, azúcar, polvo de hornear, sal, huevos, aceite y leche. Una mezcla de caja parece mucho más sencilla porque solo tienes que añadir dos o tres ingredientes, pero gran parte de lo que contiene la caja son ingredientes básicos y económicos.

Lo mismo puede ocurrir con panqueques, pan, glaseado, salsa de tomate, vinagreta y muchas otras recetas. No hace falta preparar absolutamente todo desde cero, pero vale la pena comparar cuánto cuesta hacerlo en casa.

Haz clic aquí para ver recetas fáciles que puedes preparar en casa con pocos ingredientes.

19. Compra ingredientes que puedas utilizar en varias comidas

Los ingredientes versátiles son más fáciles de aprovechar porque no sirven solamente para una receta. Cebollas, patatas, huevos, arroz, pasta, legumbres, tortillas, queso, verduras congeladas y tomates en conserva pueden utilizarse de muchas maneras.

Antes de comprar un ingrediente poco común para una receta, piensa qué harás con lo que sobre. Si no encuentras otro uso, busca un paquete más pequeño o considera utilizar un ingrediente que ya tengas.

20. Busca un sustituto antes de hacer otro viaje al supermercado

Si te falta un ingrediente para una receta, mira primero si tienes algo que pueda sustituirlo. Muchas verduras, hierbas, quesos, cereales y salsas permiten cierta flexibilidad.

Por supuesto, no todos los ingredientes se pueden sustituir, especialmente al hornear o cuando un ingrediente es esencial para la receta. Sin embargo, para las comidas de todos los días, utilizar lo que tienes puede evitar una compra y un viaje innecesarios.

21. Aprende cuánto cuestan normalmente los productos que compras

No necesitas memorizar el precio de todo el supermercado, pero es útil conocer aproximadamente cuánto pagas por los productos que compras con frecuencia. Si sabes el precio habitual del pollo, los huevos, la mantequilla, los cereales o el aceite de oliva, será mucho más fácil reconocer una buena oferta.

También será más difícil que un cartel de “oferta” te convenza de que un precio es especial cuando en realidad no lo es.

22. Compra un poco más cuando un producto básico esté realmente barato

Si encuentras un buen precio en algo que tu hogar consume regularmente, puede tener sentido comprar un poco más. Esta estrategia funciona especialmente bien con alimentos que duran mucho tiempo o que se pueden congelar.

La clave es aprovechar las ofertas de tus productos básicos, no comprar grandes cantidades de cualquier cosa que esté rebajada. Algo que nadie quiere comer no se convierte en una buena compra solo porque sea barato.

23. Prepara una comida para “usar lo que queda”

Una vez por semana, mira qué pequeñas cantidades de alimentos necesitan utilizarse pronto y prepara una comida con ellas. Las sopas, tortillas, pasta, tacos, arroz frito, pizza, ensaladas y otros platos flexibles son perfectos para aprovechar ingredientes sueltos.

Además de reducir el desperdicio, este hábito puede facilitar la cena. En lugar de buscar una receta nueva y comprar más ingredientes, empiezas con lo que ya tienes.

24. Crea una zona de “comer primero” en el refrigerador

Los alimentos se desperdician fácilmente cuando quedan escondidos detrás de productos nuevos. Coloca delante las sobras, los paquetes abiertos, las frutas maduras y otros alimentos que necesitan consumirse pronto.

También puedes reservar una pequeña zona del refrigerador para ellos. Cuando alguien busque algo para comer, sabrá exactamente dónde mirar primero.

25. Congela los alimentos mientras todavía están buenos

El congelador ayuda más a ahorrar cuando lo utilizas antes de que los alimentos estén a punto de estropearse. Si sabes que no vas a utilizar a tiempo el pan, la carne, las sobras, algunas frutas u otro alimento que se pueda congelar, guárdalo mientras todavía está en buenas condiciones.

Pon el nombre y la fecha en los recipientes o bolsas. De poco sirve tener un congelador lleno si dentro de tres meses nadie sabe qué contienen esos paquetes misteriosos.

26. Divide los paquetes grandes antes de congelarlos

Si compras carne u otro alimento en un paquete grande, divídelo en porciones antes de congelarlo. Así podrás descongelar solamente lo necesario para una comida en lugar de tener que descongelar todo el paquete.

También puedes guardar alimentos como la carne picada en bolsas planas para que ocupen menos espacio y se descongelen más rápido. Cuanto más fácil sea utilizar lo que guardas en el congelador, menos probable será que quede olvidado.

27. Decide qué harás con las sobras

No guardes las sobras en el refrigerador esperando que alguien las coma algún día. Decide desde el principio si serán el almuerzo de mañana, la cena de otro día o una comida que vas a congelar.

También puedes cocinar una cantidad mayor cuando prepares algo que se congele bien. En ese caso, no estás acumulando sobras, sino preparando otra comida para el futuro.

28. Aprende qué significan realmente las fechas de los alimentos

Una fecha impresa en un paquete no siempre significa que el alimento se vuelve peligroso al día siguiente. El significado de estas fechas depende del país y del tipo de alimento, por lo que conviene conocer las reglas del lugar donde vives antes de tirar automáticamente algo.

En Estados Unidos, por ejemplo, la FDA explica que, con la excepción de la fórmula infantil, muchas fechas de los envases están relacionadas principalmente con la calidad y no representan una fecha federal obligatoria de seguridad. Los alimentos perecederos deben conservarse correctamente y cualquier alimento que presente señales de deterioro debe desecharse.

29. Fíjate si los paquetes se están haciendo más pequeños

A veces el precio de un producto conocido cambia poco, pero la cantidad que contiene disminuye. Como la caja, botella o bolsa puede tener casi el mismo aspecto, es fácil no darse cuenta de que estás recibiendo menos por tu dinero.

Comprobar la cantidad y el precio por unidad te permite detectar estos cambios. También evita que sigas comprando un producto solo porque recuerdas que antes tenía una buena relación entre cantidad y precio.

30. Aprovecha los programas de fidelidad con inteligencia

Las tarjetas y aplicaciones de los supermercados pueden ofrecer buenos descuentos, especialmente en productos que ya compras. Sin embargo, un “precio para miembros” no significa necesariamente que sea la opción más barata.

Cuando sea posible, compáralo con otras marcas y tamaños. El objetivo no es conseguir el mayor número de descuentos, sino pagar menos por los alimentos que realmente necesitas.

31. Reduce las compras impulsivas que realmente no te importan

Casi todos tenemos una parte del supermercado donde aparecen productos inesperados en el carrito. Para algunas personas es la panadería; para otras son los aperitivos, las bebidas, las exposiciones de temporada o los productos junto a la caja.

No hay nada malo en comprar algo simplemente porque te apetece. La diferencia está entre elegir conscientemente un capricho y gastar dinero una y otra vez en cosas que ni siquiera pensabas comprar hasta que las viste.

32. Considera recoger la compra si te ayuda a controlar lo que gastas

Hacer el pedido por internet para recogerlo puede facilitar el control del total y permite eliminar productos antes de pagar. También puede reducir las compras impulsivas porque no tienes que caminar por todos los pasillos viendo cientos de productos.

Sin embargo, este sistema no siempre es más barato. Comprueba si existen cargos adicionales, precios diferentes o pedidos mínimos antes de decidir si realmente te ayuda a ahorrar.

33. Piensa en la comida desperdiciada como dinero desperdiciado

Es fácil pensar en el gasto del supermercado solamente cuando pagamos, pero el valor de esa compra también depende de cuánto terminamos comiendo. Un alimento olvidado en el refrigerador, el congelador o la despensa representa dinero que ya gastaste y que no pudiste aprovechar.

Por eso, utilizar lo que ya tienes, planificar las sobras, congelar los alimentos a tiempo y vaciar la despensa de vez en cuando son mucho más que trucos para mantener la cocina organizada. Son formas sencillas de aprovechar mejor el dinero que ya has gastado.

34. Compra a granel cuando realmente sea más barato

Comprar arroz, legumbres, avena, frutos secos y otros alimentos a granel puede ayudarte a ahorrar, especialmente cuando puedes comprar exactamente la cantidad que necesitas. Sin embargo, no des por hecho que el precio a granel siempre es mejor. Compara el precio por kilo con el mismo producto envasado antes de comprar.

Comprar solo la cantidad que necesitas también puede ser útil para ingredientes que utilizas pocas veces. Así evitas pagar por un paquete grande que podría quedarse olvidado en la despensa.

35. Lleva tus propias bolsas si el supermercado ofrece un descuento

Algunos supermercados ofrecen un pequeño descuento o recompensa cuando llevas tus propias bolsas reutilizables. Puede parecer muy poco en una sola compra, pero si compras alimentos todas las semanas, esos pequeños ahorros pueden acumularse con el tiempo.

Antes de contar con este ahorro, comprueba las reglas de tu supermercado, ya que no todos ofrecen descuentos por llevar bolsas propias.

Pensamientos finales

Ahorrar dinero en el supermercado normalmente no depende de encontrar un truco increíble. Los mayores resultados aparecen al combinar pequeños hábitos: revisar lo que ya tienes, planificar comidas que compartan ingredientes, comparar precios, reconocer las ofertas que realmente valen la pena y comprar cantidades que puedas utilizar.

No necesitas cambiar todo de una vez. Empieza con algunas ideas que encajen con la forma en que tu familia compra y cocina, y añade otras poco a poco.

Y de vez en cuando, antes de volver al supermercado, mira hasta el fondo de la despensa y del congelador. Algunas de las comidas más económicas son las que ya has pagado.

Infografía con 9 trucos para ahorrar en el supermercado, como vaciar la despensa, comparar precios, buscar ofertas y congelar alimentos.

Trucos para ahorrar en el supermercado, como comparar precios, revisar ofertas, comprar a granel y congelar alimentos.

Trucos para ahorrar en el supermercado, como planificar comidas, comprar a granel, usar marcas propias y comparar precios.